lunes, 6 de julio de 2009

El laberinto de una vida al límite

Esta afectación mental se caracteriza por una inestabilidad en las relaciones interpersonales, una notable impulsividad, autodaño y ansiedad. En Jalisco no hay clínicas especializadas.


Gaby se abalanzó sobre su madre. Primero intentó ahorcarla, luego la atacó con un vidrio y le hirió un brazo. Los vecinos escucharon y llamaron a la policía que llegó minutos después igual que su marido y la ambulancia. La joven de 25 años no quería hacerle daño, pasaba por una crisis a causa del Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), enfermedad mental que sufre desde hace tres años.
Según el Estimado de prevalencia del TLP en la comunidad publicado por la Sociedad Internacional para el Estudio de los Desordenes de Personalidad (ISSPD, por sus siglas en inglés) dos de cada 100 personas padecen esta enfermedad.
Las crisis como la que vivió ese día Gaby pueden durar desde unos minutos hasta varios días. “El paciente no busca hacer daño, sino son situaciones psicóticas a las que su misma enfermedad los lleva, no actúan así porque quieran, es importante tener tolerancia”, dice el psiquiatra José Andrés Magaña, quien durante su formación atendió a pacientes con TLP en el Centro de Atención Integral de Estancia Breve del Instituto Jalisciense de Salud Mental, mejor conocido como SALME.
El Trastorno Límite de la Personalidad es una enfermedad que se caracteriza por una inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y la afectividad; una notable impulsividad, intolerancia a estar solo, autodaño y sentimiento crónicos de vacío o aburrimiento, según la Asociación Americana de Psiquiatría, en su Manual de Diagnóstico Estadístico.
Algunos de los síntomas son dolores intensos y constantes de cabeza, depresión severa, irritabilidad, ansiedad, desesperación, adicción a drogas o alcohol, intentos suicidas, autolesiones en el cuerpo, cambios constantes de humor, promiscuidad, relaciones sociales conflictivas, miedo a ser abandonados por la pareja y conducta impulsiva, entre otros.
Socorro Ramonet, doctora en Ciencias de la Salud Pública e integrante de la Comisión de Investigación sobre el TLP, de la Asociación Psicoanalítica Mexicana A.C, explicó cómo a partir de la pérdida de identidad se puede identificar a un “limítrofe”. “Un muchacho de 21 años que ha reprobado la prepa a los 18 años, que ha andado todo distraído, tomando drogas y alcohol, que ha tenido una conducta desconcertada, que no ha trabajado, que no ha tenido disciplina ni una relación bien establecida con un núcleo de personas o con la novia, probablemente ese muchacho padezca TLP”.
La falta de especialistas y protocolos dificultan el diagnóstico de la enfermedad. A Gaby una psiquiatra le practicó un examen para conocer su personalidad, pero nunca le dijo que tenía TLP. Karina tenía catorce años cuando la diagnosticaron. Recuerda que el doctor le dijo: “Tu enfermedad es muy diferente a las demás, porque te duele, pero no sabes dónde, y tu dolor no se refleja en una placa o en un análisis”. Ella lo confirma: “Es un dolor constante, es miedo de no saber qué harás, cómo te saldrás de control, cómo echaras por la borda lo poco o mucho que has avanzado”. Ahora está en una etapa que considera buena aunque las ideas suicidas persisten. El psiquiatra le dijo que hasta que eso no cambie seguirá mal, “pero qué más da, si nunca he cambiado”.
El psiquiatra José Andrés Magaña señala que el número de pacientes va en aumento en las ciudades debido a que la sociedad es más competitiva, demandante y con muchas situaciones de estrés. “Esto puede propiciar que los síntomas se expresen con mayor facilidad porque es una sociedad que tiende mucho a la frustración y el paciente no la tolera”.
La Asociación Psicoanalítica Mexicana afirma que entre 70 y 90 por ciento de los casos los sufren las mujeres.
La noche en que Gaby atacó a su madre, el padre logró finalmente controlarla “con puro abrazo y amor”.


Reportaje publicado el 27 de junio de 2009 en el diario Público-Milenio
Versión completa en: http://impreso.milenio.com/node/8598804
y en:
http://ejerciciosdeperiodismo.blogspot.com/

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