lunes, 6 de julio de 2009

Se hicieron evidentes pensamientos y sentimientos desconocidos

Estudiantes, profesores y personal administrativo de la Universidad Jesuita de Guadalajara, así como público en general, se dieron cita en Casa ITESO Clavigero para escuchar y leer poesía.

La sesión especial del espacio de pensamiento, escritura y reflexión colectiva, Dime Poesía, por fin se llevó acabo la tarde-noche del jueves 25 de Junio en Casa ITESO Clavigero. La puerta de la libre expresión dejó el marco de la cafetería de la Biblioteca Dr. Jorge Villalobos, SJ. del Campus ITESO, donde los jueves últimos de cada mes hay un encuentro con las letras.
Los tan ansiosos y creativos jóvenes sacaron de su corazón, alma y mente, sus poemas, pasajes, cuentos cortos, historias, epístolas, entre otros textos, y le dieron lectura en voz alta ante las más de 70 personas, jóvenes y adultos de todas las edades, que se dieron cita en el patio central de la casa construida por el ingeniero Luis Barragán en medio de cámaras de video y de fotografía, micrófonos, guitarras, galletas, café y vino tinto.
El público escuchaba atento, los oídos y las miradas estaban puestas en la lectura de los participantes que soltaron la pluma y echaron a volar la imaginación, otros más lo plasmaron en una plataforma digital y pasaron al frente con todo y lap top, algunos hasta sacaron del corazón sus más profundos sentimientos por el ser amado presente o pasado. Los aplausos no dejaban de escucharse cuando cada participante terminaba de leer su texto, quienes entre un poco de nervios, y otros con mayor fluidez, recitaban como si el destinatario o quien les fue fuente de inspiración estuviera ahí presente.
Algunos de los asistentes apaciguaban el calor con abanicos, pero conforme se acercaba la noche éstos fueron guardados y las manos eran la herramienta para espantar o dar muerte a los mosquitos.
Fueron más de 25 personas quienes le dieron la palabra a la palabra, entre ellos Miguel Cedeño, estudiante de Ciencias de la Comunicación, quien antes de leer sus tres textos dijo: “yo nunca he escrito un poema formalmente, pero como aquí es un encuentro con las palabras y lo que yo escribo son palabras, pues venga”. Entre un colchón y una mesa, comida, sexo y amor, temas evidentes en sus historias, el público respondió con fuertes aplausos y gritos a las emociones que éstos provocaron.
Los sentimientos seguían a flor de piel, los asistentes se veían cada vez más entusiasmados, los choques de las manos no paraban de sonar acompañados de caras con gestos de sorpresa y admiración por la calidad de los textos.
Eunice García, también estudiante de Ciencias de la Comunicación, compartió dos apetitosos poemas cargados de figuras metafóricas en los que dijo: “se me ocurre que seamos un sándwich, tu frescura en mi lechuga, mis jamones reposando en tu pan… ¿enloquecer yo? que va, eso es cosa de ayer” dijo. También presentó ante el público el poema de Sara Mandarina, quien inspirada desde Montreal, Canadá escribió: “prefiero ser tan frágil para que cada vez que me acaricies te cortes y sangres, y sepas que mi fragilidad no es una broma”. Para Eunice García Dime Poesía es un excelente sustituto de los talleres de redacción a los que muchos no tienen acceso, “que mejor lugar para recibir comentarios sobre lo que escribes y escuchar lo que están escribiendo los demás”.
Además comparte sus poemas a través de la red en su propio blog y ajenos, así como facebook y twitter, en dónde puede publicar el texto entero y lo puede complementar con un audio, fotografías o video “o puedes recibir retroalimentación continua de textos pasados”.
“Estoy muy contenta de haber venido a esta sesión de literatura, me llegó al corazón porque son puros jóvenes que buscan mejorar su expresión, además enriquecen su propia cultura. Estoy encantada de la calidad poética de estos muchachos, por su creatividad, alegría y franqueza” dijo la señora Josefina Morfín en su visita por primera vez a Dime Poesía y comentó cada uno de los productos literarios leídos durante la jornada.
El encuentro con las palabras terminó con la participación especial del poeta y editor Marco Gabriel, con estudios en letras hispánicas, quien presentó en una pieza audiovisual una selección de sus creaciones, con ejemplos que fueron desde tiempos previos a Cristo hasta el Carmina Figuarata, la Edad Media, y el siglo XIX español, lo cual resultó novedoso para los asistentes por la combinación de imágenes y sonidos que llevaban un ritmo acorde a las figuras construidas con las palabras de sus poemas.
Este evento formó parte del Festival Verano de la Poesía que organiza la Dirección de Literatura y Artes Escénicas de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y estuvo moderado por Guillermo Jáuregui, estudiante de Ciencias de la Comunicación del ITESO y Adriana Pantoja, coordinadora del Programa de Literatura del Centro de promoción Cultural del ITESO.
La próxima sesión será el 27 de agosto en el campus de la universidad.

Para saber
Dime poesía es un proyecto que se lleva acabo desde octubre de 2008 con la iniciativa de Guillermo Jáuregui, estudiante de quinto semestre de Ciencias de la Comunicación, desde entonces se cuenta con el apoyo de la coordinación del Programa de Literatura del Centro de Promoción Cultural de la universidad y de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación. Cada sesión es coordinada por los alumnos Mariajosé Martínez, Carlos Eduardo Ceballos y José Luis Blanquet, estudiantes de Ciencias de la Comunicación, y Andrés Magaña, estudiante de la licenciatura en Gestión de Empresas Turísticas de la Universidad Autónoma de Guadalajara, además Roberto Órnelas se encarga de capturar los momentos en imágenes fijas.

Si le interesa conocer más sobre este proyecto y algunos de los textos expuestos puede consultar http://dimepoesia.blogspot.com

El laberinto de una vida al límite

Esta afectación mental se caracteriza por una inestabilidad en las relaciones interpersonales, una notable impulsividad, autodaño y ansiedad. En Jalisco no hay clínicas especializadas.


Gaby se abalanzó sobre su madre. Primero intentó ahorcarla, luego la atacó con un vidrio y le hirió un brazo. Los vecinos escucharon y llamaron a la policía que llegó minutos después igual que su marido y la ambulancia. La joven de 25 años no quería hacerle daño, pasaba por una crisis a causa del Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), enfermedad mental que sufre desde hace tres años.
Según el Estimado de prevalencia del TLP en la comunidad publicado por la Sociedad Internacional para el Estudio de los Desordenes de Personalidad (ISSPD, por sus siglas en inglés) dos de cada 100 personas padecen esta enfermedad.
Las crisis como la que vivió ese día Gaby pueden durar desde unos minutos hasta varios días. “El paciente no busca hacer daño, sino son situaciones psicóticas a las que su misma enfermedad los lleva, no actúan así porque quieran, es importante tener tolerancia”, dice el psiquiatra José Andrés Magaña, quien durante su formación atendió a pacientes con TLP en el Centro de Atención Integral de Estancia Breve del Instituto Jalisciense de Salud Mental, mejor conocido como SALME.
El Trastorno Límite de la Personalidad es una enfermedad que se caracteriza por una inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y la afectividad; una notable impulsividad, intolerancia a estar solo, autodaño y sentimiento crónicos de vacío o aburrimiento, según la Asociación Americana de Psiquiatría, en su Manual de Diagnóstico Estadístico.
Algunos de los síntomas son dolores intensos y constantes de cabeza, depresión severa, irritabilidad, ansiedad, desesperación, adicción a drogas o alcohol, intentos suicidas, autolesiones en el cuerpo, cambios constantes de humor, promiscuidad, relaciones sociales conflictivas, miedo a ser abandonados por la pareja y conducta impulsiva, entre otros.
Socorro Ramonet, doctora en Ciencias de la Salud Pública e integrante de la Comisión de Investigación sobre el TLP, de la Asociación Psicoanalítica Mexicana A.C, explicó cómo a partir de la pérdida de identidad se puede identificar a un “limítrofe”. “Un muchacho de 21 años que ha reprobado la prepa a los 18 años, que ha andado todo distraído, tomando drogas y alcohol, que ha tenido una conducta desconcertada, que no ha trabajado, que no ha tenido disciplina ni una relación bien establecida con un núcleo de personas o con la novia, probablemente ese muchacho padezca TLP”.
La falta de especialistas y protocolos dificultan el diagnóstico de la enfermedad. A Gaby una psiquiatra le practicó un examen para conocer su personalidad, pero nunca le dijo que tenía TLP. Karina tenía catorce años cuando la diagnosticaron. Recuerda que el doctor le dijo: “Tu enfermedad es muy diferente a las demás, porque te duele, pero no sabes dónde, y tu dolor no se refleja en una placa o en un análisis”. Ella lo confirma: “Es un dolor constante, es miedo de no saber qué harás, cómo te saldrás de control, cómo echaras por la borda lo poco o mucho que has avanzado”. Ahora está en una etapa que considera buena aunque las ideas suicidas persisten. El psiquiatra le dijo que hasta que eso no cambie seguirá mal, “pero qué más da, si nunca he cambiado”.
El psiquiatra José Andrés Magaña señala que el número de pacientes va en aumento en las ciudades debido a que la sociedad es más competitiva, demandante y con muchas situaciones de estrés. “Esto puede propiciar que los síntomas se expresen con mayor facilidad porque es una sociedad que tiende mucho a la frustración y el paciente no la tolera”.
La Asociación Psicoanalítica Mexicana afirma que entre 70 y 90 por ciento de los casos los sufren las mujeres.
La noche en que Gaby atacó a su madre, el padre logró finalmente controlarla “con puro abrazo y amor”.


Reportaje publicado el 27 de junio de 2009 en el diario Público-Milenio
Versión completa en: http://impreso.milenio.com/node/8598804
y en:
http://ejerciciosdeperiodismo.blogspot.com/

"Cristina nos enseñó a luchar por lo que soñábamos"

Tras despedirse de sus alumnos en la última clase de sus 40 años de trayectoria en el ITESO, y después de recibir felicitaciones y agradecimientos en el campus durante las semanas posteriores, la tarde-noche del viernes 5 de junio, en el Auditorio Pedro Arrupe de la universidad jesuita, la maestra Cristina Romo Gil recibió un homenaje conformado por varias actividades: desde una misa y una mesa de diálogo hasta testimonios grabados de ex alumnos y un video de semblanza. Todo lo anterior para celebrar su trayectoria académica y aportación a varias generaciones de egresados de la carrera Ciencias de la Comunicación.

La tarde comenzó con una misa de acción de gracias, a la que siguió otra celebración breve. El maestro Carlos Enrique Orozco fue el encargado de poner en contexto la trayectoria de Cristina. Recordó que a finales de los años setenta el ITESO ya era una universidad consolidada; se habían superado las crisis financieras de los primeros días y se había redactado el primer estatuto orgánico que refería la vida interna de la universidad. En ese panorama Cristina asume en 1978 la dirección de la entonces Escuela de Ciencias de la Comunicación, a la cual "se dedicó en cuerpo y alma a fortalecerla", enfatizó. También mencionó que la académica encabezó la renovación del proyecto educativo y el plan de estudios de la carrera.

Posteriormente el maestro Carlos Eduardo Luna Cortes, profesor del Deso, dio lectura a una semblanza de la maestra. Refirió que en 1975 Romo participó en las tareas preparatorias del Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación (Coneicc), del cual fue representante institucional, secretaria, coordinadora de documentación y la primera mujer en presidirlo. En mayo de 2008 fue nombrada miembro honorario de este consejo.
También destacó su participación en la Federación Latinoamericana de Facultades de la Comunicación Social (Felafacs), de la cual es miembro fundadora y fue integrante de su primer consejo directivo.
En 1993 fue nombrada profesora emérita. En 2004 formó parte de la Junta de Gobierno del ITESO, y a partir de 2006 y hasta mayo de 2009 presidió el Consejo Editorial de la universidad. Fundó y preside el capítulo Jalisco de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información (Amedi).

La jornada fue promovida por el Departamento de Estudios Socioculturales (Deso), y organizada por las maestras Graciela Bernal y Sofía Palau, de la Unidad Académica Básica de Sistemas e Instituciones de Comunicación Social a la que también estaba adscrita Cristina Romo por impartir la materia de Derecho de la Comunicación.
En el presidium estuvieron la propia María Cristina Romo Gil, así como Francisco Morfín Otero, director general académico; Raúl Fuentes Navarro, profesor e investigador del Deso; Carlos Enrique Orozco, jefe del departamento; Alma Gloria Reyes Perales, coordinadora de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación, y Carolina Zepeda, egresada de la carrera.

Otra de las actividades del homenaje fue la mesa "Comunicadores, ciudadanos y democracia", en la que participaron Javier Corral Jurado, miembro fundador, ex senador y ex presidente de la Amedi, y profesor de la asignatura sobre el régimen legal de los medios de comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM; la maestra Beatriz Solís Leeré, profesora titular en la carrera de Comunicación Social de la Universidad Autónoma Metropolitana de Xochimilco, y el maestro Luis Núñez en representación de Joaquín Sánchez SJ, rector de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá y presidente honorario de la Felafacs.

"Cristina Romo es de la maestras que salen del aula y de las cuadraturas de la enseñanza, del librito, del manual, para comprometerse en el campo de los hechos, para enfrentar la realidad social que no se tiene que transformar desde el aula sino desde la estructuración de la organización social", enfatizó Corral, quien además insistió en la necesidad de un nuevo modelo de comunicación social en México.

Beatriz Solís Leeré ha compartido con Romo la búsqueda permanente de la reforma de los medios de comunicación que garantice el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la información. Leeré reconoció el papel protagónico que Cristina ha tenido en el Coneicc desde hace 30 años.

En una carta enviada, Joaquín Sánchez señaló que Cristina no se va del ITESO porque seguirá honrando los valores humanos que definen los valores fundamentales de esta institución. La recordó como una maestra comprometida que “impartió cátedra de solidaridad en búsqueda de los valores que hacen mejor a las escuelas de Ciencias de la Comunicación”. Por su parte Luis Núñez señaló que la maestra “contribuyó a construir una sociedad más justa y más humana”.

Después de un receso, los asistentes regresaron al auditorio para escuchar la charla "Cristina, 40 años en el ITESO", en la que académicos que han sido compañeros de la maestra Romo Gil, compartieron anécdotas y reflexiones. Participaron Miguel Bazdresch, profesor emérito y jefe del Departamento de Educación y Valores del ITESO; Raúl Mora SJ, profesor del Departamento de Estudios Socioculturales y ex-rector de esta universidad, así como Verónica Melgoza, egresada de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación, quien actualmente se dedica a la radio comunitaria en Chiapas y expresó sobre la homenajeada: "nos enseñó a luchar por lo que soñábamos".

"Cristina colaboró en levantar la vida institucional de esta universidad jesuita, incluye la proyección internacional de la que hoy goza el Departamento de Estudios Socioculturales", dijo Bazdresch.

El profesor Raúl Mora por su parte recordó las acciones de amistad que lo unen con Cristina: "lo más valioso que nos ha dado es haber sentido a cada jesuita como amigo, si llevas los nombres de tus 3118 alumnos, llevas y tienes los nombres de todos los jesuitas que hemos pasado y estamos aquí".

Verónica Melgoza compartió que, “los primeros recuerdos que se me vinieron a la mente al pensar en Cristina fueron los del corazón, las conversaciones en la sala de su casa, su abrazo después del examen de licenciatura, las deliciosas comidas y las amenas charlas en su comedor junto con Juan Pablo (su esposo), su mirada el día de mi boda, la alegría en mis logros profesionales y académicos, su voz firme a la hora de darme consejos, estoy segura que muchos de ustedes tienen recuerdos de ese tipo, pues además de maestra, Cristina es nuestra amiga”.
Verónica hizo énfasis en la radio, el otro tema que le apasiona a Cristina, primera metería que impartió en ITESO, incluso recordó el compromiso y la preocupación de la maestra por los proyectos de la radio comunitaria y alternativa del país, “necesarios para edificar un país más democrático, dónde todas y todos tengamos derecho a dar nuestra palabra”.

Los integrantes de esta mesa prepararon dos regalos para la maestra Cristina Romo. El primero fue una serie de grabaciones de exalumnos, de la que se hizo cargo Melgoza. Entre las voces destacaron las de aquellos que ahora suman años de trayectoria en el medio radiofónico o periodístico y quienes recordaron con cariño su paso por las clases de Cristina.
El segundo regalo fue la lectura de tres cartas, redactadas por sus hijas Cristina y Mariana, quienes recordaron su infancia en los jardines del ITESO y el desfile en su casa de alumnos, exalumnos, compañeros de organismos internacionales, sacerdotes jesuitas, entre otros. Su pequeña nieta Amaya también ofreció un breve mensaje conmovedor: “Para mi ella es una persona justa, razonable, a la que se le puede contar las cosas con facilidad, sin penas, sin agobios, porque ella te dará un consejo que te servirá mucho”.

Hacia el final de la jornada se proyectó el video "La otra Cristina: voz fuerte, voz de enseñanza" -cuyo título resultó de la analogía del nombre del libro de su autoría La otra radio: voces débiles, voces de esperanza-, en el cual fue entrevistada por su exalumno, periodista y profesor de ITESO, Juan Carlos Nuñez. Confesó que de niña nunca jugó ni a la maestra ni a la locutora.

De repente en el auditorio Pedro Arrupe parecía que no había pasado nada, el silencio se apoderó de los presentes, todos sabían que el final se acercaba y que el llanto que muchas veces se aguantaron tendría que dejar la presa de sus ojos. Las compuertas estaban listas para ser abiertas, la atención de todos se concentró al frente, se respiraba la incertidumbre, nadie sabía que vendría ahora, púes el programa marcaba el brindis después del video que ya había sido visto.

Siguió la participación de la maestra Ángela María Godoy Fajardo, profesora del Deso, quien al tiempo que Carolina Zepeda, egresada y también profesora de Ciencias de la Comunicación, le entregó a Romo Gil un ramo como símbolo de reconocimiento colectivo, expresó: "Por todo lo vivido, convivido y por vivir, recibe Cristina estas flores que desde su aparente fragilidad y fugacidad nos recuerden que el cierre de un ciclo es fundamentalmente el anuncio de otro que comienza".

“No estoy preparada, no es posible decir lo que pienso, lo que siento”, expresó la maestra con lagrimas que rodeaban sus pupilas y se resistían a deslizarse por sus mejillas. “Mi agenda de este año pone en la fecha de hoy un epígrafe atribuido a Tomas Jefferson: No hay talento mas valioso que el de no usar dos palabras cuando basta una. Gracias y gracias. Muchas gracias, perdón usé dos", dijo Romo Gil, agradeciendo el detalle. Las risas acompañadas de aplausos ensordecieron el auditorio.

Poco a poco las personas, que con atención y admiración habían sido cómplices de la celebración, dejaron sus asientos. Todo el público estaba de pie, Cristina los miró de frente, y con el ramo de flores, bajó del estrado y regresó a su silla, su esposo Juan Pablo Rosendo extendió los brazos y la cubrió con ellos, la besó. Su nieta recibió el ramo de flores, el público también estaba visiblemente emocionado, algunos no pudieron contener el llanto y sacaron la servilleta o el pañuelo. Así concluyó la jornada de actividades que puso otro sello a al fin de un ciclo de Cristina Romo en la universidad.

Fotografía: Luis Aceves